En Ubrique, el trabajo del cuero forma parte de la vida cotidiana. El roce de la piel sobre la mesa, el hilo tensándose en una costura o el sonido de las herramientas, como la patacabra, son gestos que se repiten desde hace generaciones.
Quienes visitan por primera vez un taller, descubren algo inesperado: detrás de cada pieza, hay pequeños detalles que normalmente no se aprecian a simple vista.
Esta experiencia es precisamente la que recoge la Exposición Permanente Manos y Magia en la Piel (conocido como Museo de la Piel de Ubrique), donde el visitante puede acercarse a este oficio y descubrir algunos de los secretos que hacen tan especial este lugar.
Porque hay cosas que no se pueden contar…. Y otras que solo se entienden cuando se ven de cerca.

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