Desde la Exposición Permanente Manos y Magia en la Piel
(conocido como museo de la piel), queremos rendir homenaje a una figura
esencial en la historia y el desarrollo de la artesanía local: las mujeres de
Ubrique que, con manos expertas y un corazón incansable, supieron compaginar el
trabajo con el cuidado de sus hijos.
Durante años,
estas madres formaron parte activa de los talleres, contribuyendo con su
dedicación a mantener viva la tradición marroquinera del pueblo. Entre
puntadas, cortes y acabados, sacaban adelante encargos exigentes sin dejar de
atender las necesidades de sus familias, demostrando una fortaleza admirable y
un compromiso inquebrantable.
Su día a día
no era sencillo. A menudo, las largas jornadas laborales se entrelazaban con
las responsabilidades del hogar, multiplicando esfuerzos y sacrificios. Aun
así, encontraban la manera de estar presentes, de acompañar, de cuidar y de
educar, siendo un pilar fundamental tanto dentro como fuera del ámbito
familiar.
Gracias a su
trabajo silencioso y constante, muchas generaciones crecieron bajo el ejemplo
de la responsabilidad, el esfuerzo y el amor. Ellas no solo ayudaron a sostener
la economía local, sino que también transmitieron valores que siguen formando
parte de la identidad de Ubrique.

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