¿Sabías que en el siglo XIX la piel comenzó a convertirse en el motor económico de Ubrique?
En aquella época, pequeños talleres familiares empezaron a elaborar objetos cotidianos de cuero, como petacas o cinturones. Gracias a la habilidad de nuestros artesanos, este trabajo fue creciendo poco a poco hasta convertirse en una actividad fundamental para el pueblo.
Con el tiempo, cuando los productos elaborados en Ubrique, especialmente la petaca, comenzaron a comercializarse más allá del municipio, apareció la figura del petaquero. Cada vez más familias se sumaron a este oficio, transmitiendo sus conocimientos de generación en generación.
Así, el trabajo artesanal de la piel terminó por convertirse en una parte esencial de la identidad e historia del pueblo.
Si quieres conocer más acerca de esta tradición, puedes visitar la Exposición Permanente Manos y Magia en la Piel (conocido como Museo de la Piel en Ubrique).

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